Norman Rockwell (1894-1978), "Freedom of Speech," 1943

Nada hay más grande que la libertad. Nada es mejor para el buen funcionamiento de una sociedad que el cumplimiento de lo que la mayoría desea. Nada es más tranquilizador que la igualdad de todos ante la ley. Nada hay más idóneo para la convivencia  que el verdadero respeto a las ideas de los demás. Nada hay que estabilice más a un país que vivir en democracia. La democracia como reparto de responsabilidades, delegación y cercanía en la gestión; como concienciación activa de todos los ciudadanos en el  funcionamiento  de las distintas instituciones para mejorarlas a través de los órdenes jurídico y económico,  evolucionando y fortaleciendo con ello unas relaciones más justas y  éticas. Pero la democracia  no es solamente una bonita palabra, una justo estadio colectivo, un hermoso y obligado concepto. La democracia es todo lo anterior naturalmente. Pero una sociedad desarrollada como la nuestra y con muchos euros por medio, ha de ser ante todo, decente para ser creíble, nadie sigue confiando en lo que ya no cree aunque por  razones de estética política calle y se aleje silencioso.

La democracia tiene la prosaica cara del dinero público, de los impuestos de todos los contribuyentes y unas caras muy concretas a las que se les confían y que inevitablemente  en democracia han de ser muchas las que lo manejan.

Los enemigos de la democracia, sabemos donde están, los que no creen en ella también, ambos están localizados y sin disimulo actúan de distintas formas y a veces con graves consecuencias. Actúan sobre ella desde fuera y la democracia se defiende con sus civilizadas formas y argumentos. Sin embargo más dañinos son los ataques por sorpresa de algunos, van siendo muchos ya, que estando a nuestro lado, los que desde dentro se olvidaron entonces y hoy reniegan de los distintos y nobles colores y causas que un día pregonaron con vehemencia abusando del cargo y dinero ajeno, profanando  la confianza de los contribuyentes para especular con lo que no es suyo, valiéndose de una joven y hermosa democracia, para comercio de fáciles y jugosas presas.

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