aplauso

Hay veces que los aplausos no son precisamente de complacencia y reconocimiento al mérito o virtud, sino para finalizar algo no grato, ya que es la manera más educada y menos mordaz de decir a alguien que concluya una actuación o comparecencia aburrida o pesada.

Y no siempre, o nunca, el interfecto, se apercibe de la realidad, pensando que unos aplausos en medio de una actuación, casi siempre oratoria, significan el agradecimiento del respetable, la aceptación de su saber, cosa que a veces es así, pero que en ocasiones significan todo lo contrario, sobre todo si se asiste por curiosidad o compromiso, curiosidad o compromiso que ya lleva aparejado el aburrimiento.

Yo jamás hubiese pensado en esta hipocresía colectiva, pues para mí lo es, hipocresía oculta que al disertante le hace crecerse más y más, y sentirse venerado y admirado, cuando en realidad y para todos solo es un  pesado que en medio de su pesadez, se esfuerza por agradar y poner en conocimiento lo que cree importante y que los que le escuchan, si es que le escuchan, seguro que no saben, y lo que no saben es que su acción surte el efecto contrario.

M.M.G

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