Vértigo, por Miguel Ángel Bernao

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Salones Epilogo

vertigo

Hace frío en esta ciudad
indecente, corazones perplejos
tumbados en el suelo
entre charcos profundos
de cualquier noviembre
tras los sucesos
de la memoria de los días
y el estupor amargo de la noche.

Hace frío y no todos ríen
-la luz se oscurece-
alguien sufre en silencio
el olvido de la gente,
el rumor del hambre
horadando el estómago
el insistir cansino de la lluvia
en mitad de la nada,
ausentes, jugando con los perros
perdidos en la soledad.

La vida no es más que un espejo
con límites, nacer, morir,
-dentro del vértigo-
en la ley de la ciudad furtiva
y sus extrañas sombras.

Vinicola Inline

Hace frío en esta ciudad
indecente.

Miguel Á. Bernao

 

Caja Rural Castilla-La Mancha – Donde Quieras

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