Tadzio sorprendió este sábado con el montaje que estrenaba en la Muestra Local de Teatro: “Los últimos días de Judas Iscariote”. Una obra de Stephen Adly Guirgis, traducida por la compañía, que pone en cuestión la culpabilidad del apóstol más odiado. Un montaje innovador, con dirección de Ana Lomas, mereció una gran ovación del público que acudió al Teatro Municipal.

El escenario —atrevido y sorprendente como toda la obra— nos sitúa en una lavandería. Esperanza. Es el Purgatorio, el lugar donde las almas lavan sus culpas para poder ir al cielo. Además de por los ingenios de limpieza lo hacen mediante juicios que preside la Honorable Littlefield, una dominatrix a la que interpreta Nuria Moraga. Una implacable y ambiciosa abogada irlandesa, Fabiana Aziza Cunninghan, a quien da vida Nieves Jiménez quiere retomar la causa de Judas Iscariote y mandarlo al cielo. Se enfrenta a un juez árabe, Ysef El-Flayumy, de quien hace Carlos Torres, empeñado en condenar a las llamas eternas al zelote.

Durante dos horas pasan por la vista infinidad de testigos. Interpretados por dos actores. La Madre Teresa de Calcuta y Caifás, personajes a los que da vida Anabel Corral. Simón el Zelote, San Mateo, Freud, Pilatos y Satanás interpretados por Juan Luis Navarro. También declara la madre de Judas, Henrieta, de la que hizo Helena Moraleda. Hay una pizpireta y tímida secretaria del juzgado, Baillif, interpretada por Pilar Pradillos.

La representación introduce excursos y vueltas atrás en el tiempo. Escenas en las que aparece Santa Mónica, madre de San Agustín y heavy (Anabel Corral); una  Gloria en monopatín, que es Pilar Pradillos; Matías de Galilea (Juan Luis Navarro); María Magdalena, que es Nuria Moraga. Por supuesto aparece el propio Judas, a quien da vida Raúl Benito. Y Jesús, omnipresente (en el sentido más literal del término) y piadoso, interpretado por Goyo Peño.

El público, nosotros, somos el jurado de ese juicio al epítome del traidor, a la representación de todo lo malo, a Judas. Tadzio nos da la última palabra, a 500 hombres y mujeres sin piedad. La obra, atrevida, que cuestiona las creencias de muchos, tiene un desarrollo absolutamente católico. “Los últimos días de Judas Iscariote”, en algunos momentos, recuerda a una película de John Ford, donde la posibilidad de redención y que las personas actuamos mediatizados por las circunstancias son ideas constantes.

Como, decimos, el público sorprendido, dedicó una gran ovación a Tadzio Teatro.

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