Seguros Soliss

relojtorre3

El reloj de la torre es el único superviviente de la Guerra del Fin del Mundo. Es blanco, sin números romanos, lleva inscrito en el centro el nombre de una relojería de Valencia y además, toca cuando le da la gana y quiere. Esa es la principal propiedad del ingenio, ha ido aprendiendo durante lustros cuando hacer sonar su aparato campanillero, la inteligencia artificial y mecánica le lleva a mover los badajos a las horas más insospechadas y molestas.

—¿En qué se parece el reloj de la torre al pudridero de Pepe?

—Qué se yo.

Vinicola Inline

—En que ninguno gasta chaleco.

Otra característica son los números árabes, atrapados en segmentos, con una tipografía clara, edificante y madrugadora. El tono del toque es nítido y algo chillón, como de tenor antiguo, pretencioso y de zarzuela; un Moniquito de “La Rosa del Azafrán” tragicómico y manchego. No da los cuartos, ni mucho menos, que no está la cosa para ir tirando. Señala algunas medias —no todas, ya hemos señalado su inestable campaneo— y se sabe callar, respetuosamente, ante el toque de clamor.

A clamor es el toque de muerto. Lentísimo, poco fuerte, espaciado, intercalando el macho y la hembra. En algunos pueblos avisan del sexo del finado, si  al final se da un toque solo, ha muerto un hombre; si son dos, una mujer y si se dan  tres campanazos  señala que ha sido un niño; también se dice que “tocan a gloria”.

El poder civil, harto de las arbitrariedades del sacro reloj (o vaya usted a saber) encargó al mismo artesano valenciano la confección de otro reloj, que fue instalado en el frontón de las casas consistoriales, en la misma plaza. Le pusieron una maquinaria alemana, inexorable y metódica que obsesivamente señalaba, con toque grave, las horas, las medias y los cuartos. Infaliblemente. Además, para diferenciarlo le encasquetaron números romanos.

Un joven y recientemente letrado concejal del Partido Democrático del insigne prócer Pi y Margall, durante el Bienio Progresista, elevó una moción al Ayuntamiento en pleno, para que instase al maestro relojero Calabuig a que instalase (por su cuenta y riesgo, como no podría ser de otra manera) un cuatro romano como dios manda, un palito y una uve y no cuatro palotes seguidos. No solo por la errata, sino porque al imberbe edil le recordaba al rastrillo con el que escardaba el paterno herrén con apenas cinco años —¡Que conste en acta, señor presidente!—. El choteo de los munícipes tuvo babas.

La catetada es la coraza que nos protege de todo mal; los chascarrillos nos mantienen a cubierto del calor que derrite el corazón. Nos seca hasta las tripas, nos cubre de mendacidad y nos roba el aliento. Los mediocres, aquellos de los que nos reíamos en la escuela, los que bebían los últimos de la fuente, los de mirada torva, son algunos de los que mandan (han mandado o mandarán). No todos, claro, no seamos injustos con las generalizaciones. La venganza de la medianía es un plato que se sirve frío, pero terrible: nos quita el alma y el futuro.

—Esto es como querer derribar la torre a huevazos.

El reloj canónico aún sigue en su sitio, con su campanilleo variable y caprichoso y su maquinaria de siempre a la que le han colgado alrededor discos de esos compactos, para que no la caguen las palomas y se atasquen los engranajes.

Al del ayuntamiento le pusieron un mecanismo electrónico, cuatro altavoces en un poste, junto al pararrayos, que apuntan a los cuatro puntos cardinales; tiene grabadas armonías de carillón. El toque de las horas principia con la misma música que el de la torre del Palacio de Westminster. Al final de las pares suena una estrofa del Himno a Tomelloso del maestro Echevarría Bravo.

Caja Rural Castilla-La Mancha – Donde Quieras

2 Comentarios

  1. Somos una empresa relojera, especializada en la instalación y restauración de relojes de torre y monumentales.
    En cuanto a su comentario sobre el numero cuatro, aqui le enumero varias teorías sobre el porque del IIII en lugar de IV
    Es común ver en muchos relojes el uso de IIII para el numeral 4, en lugar del correcto IV. Algunas de las supuestas razones por las que esto ha sido así son
    El sistema numérico de los romanos fue derivado, según investigaciones arqueológicas, del utilizado por los etruscos, una civilización que habitó Italia entre los siglos VII y IV antes de Cristo. Los romanos utilizaron este sistema, que se basaba en el método aditivo. I y I eran II, V y II eran VII, y II y II eran IIII. El número para 40 era XXXX y el nueve era representado como VIIII. Con el tiempo, los romanos empezaron a utilizar el método sustractivo, en el que un número anterior resta su cantidad a la siguiente. Así, en lugar de escribir 9 como la suma de 5 y 4 (VIIII) se escribió como la resta de 10 menos 1 (IX). La ventaja de este método era que acortaba la notación de los números, pues se usaban menos símbolos. De esta forma el número IIII pasó a ser IV.
    Por otro lado, el uso del método aditivo estuvo aparentemente de moda durante la época alrededor del siglo XII en Inglaterra. En un manuscrito de esta época, que se encuentra en la Biblioteca de la Catedral de Wells, se muestra un listado de reyes ingleses, e incluyen, según está anotado, a Adelardus xiiii, Edouardus xxiiii, pero también está escrito el nombre de Aylredus ix (no viii). Así que los relojes que incluyen el número IIII probablemente sigan la costumbre de los escribas medievales

    Otras explicaciones basadas en tradición oral:

    Un relojero suizo entregó un reloj que su soberano le había encargado, pero cometió el error de representar el número 4 como IIII y no usando el IV. El monarca, indignado, hizo ejecutar al desafortunado artesano, y desde ese momento, a modo de protesta y homenaje, todos sus colegas comenzaron a usar el IIII en vez de IV.

    El conjunto de cuatro caracteres IIII crea una simetría visual con su opuesto en la esfera VIII, cosa que el IV no logra.

    Poniendo IIII, el número de símbolos sobre el reloj es: 20 símbolos I, 4 símbolos V y 4 símbolos X, estos números son múltiplos de 4, por lo que es posible, para los fabricantes de reloj, hacer un molde para la fabricación de 5 símbolos I, una V y una X, con lo que esto supone de ahorro en la fabricación de los símbolos. También es posible hacer los moldes siguientes para su uso una sola vez:
    V IIII IX
    VI II IIX
    VII III X
    VIII I IX
    IIX Invertido proporciona el XII. Además tenemos dos IX uno de los cuales, invertido, proporciona el XI.

    También se sugería que el IV corresponde a las dos primeras letras de Júpiter, (IVPITER en latín), el dios romano, su uso, por tanto, no era apropiado.

    El símbolo I es el único que aparece en las primeras cuatro horas, el V aparece las siguientes cuatro horas y el X las siguientes cuatro, proporcionando una simetría rota usando el IV.

    IV es más difícil de leer con la inclinación en la esfera del reloj.

    Luis XIV, rey de Francia, prefería IIII sobre IV, por lo que ordenó a sus relojeros producir relojes con IIII en lugar de IV, instituyendo una costumbre que perdura.

    Espero esto le aclare sus dudas,
    Un cordial saludo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here