¿Preparados para la paz?, por Fermín Gassol


Nos encontramos felizmente en un prolongado periodo de paz. La inmensa mayoría de los que ahora vivimos no sabemos adiós gracias lo que es la guerra. Los motivos desencadenantes parecen superados salvo en el Islam y esto constituye para nosotros una gran suerte. Las guerras siempre suponen multitud de tragedias personales y un empobrecimiento para todos los que las libran, las ganen o pierdan.

Las guerras con su crueldad han tenido un brutal efecto sobre la población. Un efecto devastador al que ha costado mucho trabajo vencer en la historia. El afán por la conquista de territorios ajenos, el control de la riqueza que allí existía, eran los motores de las continuas contiendas. Las revoluciones fueron como etapas a las que ninguna civilización supo anteponerse como obligado paso para la liberación de las clases sociales. Las guerras civiles, las más crueles, han mostrado siempre la cara más trágicamente “familiar” y más horrible de las revoluciones.

Hoy existe paz en la mayor parte del planeta. Pasó a la historia esa imagen del hombre como un ser hecho para la guerra. Hoy los humanos parece ser que estamos siendo educados para ser elementos de paz. Pero la pregunta surge: ¿Estamos preparados para vivir en la paz? Más de uno dirá que para eso no hay que estar preparado, que con no ser agresivo es suficiente. Cierto es pero solo de momento. Hoy se nos abre a los humanos un nuevo estilo de supervivencia lejos de contiendas sangrientas.

La ausencia de guerras y la medicina hacen que afortunadamente no existan bajas masivas de personas por estas causas. Pero cada día somos más, el planeta va viendo aumentado el número de sus habitantes y, aquí viene el problema, a su vez presenta una capacidad de recursos limitados. ¿Estamos preparados para vivir en la paz? ¿Somos conscientes de que el sol sale todos los días y para todos? Dentro de unos años, no sé si nosotros lo veremos, se va a dar la conjunción obligatoria de dos realidades hoy tremendamente distanciadas, la realidad económica y la ética.

Al parecer, el hombre de hoy solamente se mueve por motivos económicos y en mucha menor medida por móviles éticos; éstos últimos van a ser sin embargo los que nos lleven al convencimiento de que tenemos que “estrecharnos” para que todos podamos vivir como personas en esta nuestra casa que es la Tierra. Resulta curioso que los valores que hoy no están en boga  sean los que en un futuro decidan y resulten contener la solución. Los que al final señalen la salida a una economía de supervivencia para toda la especie humana. Porque es de suponer que dentro de unos años las guerras quedarán definitivamente superadas y también lo estará el hambre en las regiones del planeta que hoy lo padecen. No parece que exista otro que ese deseable camino pues, para la humanidad en el futuro.

O volvemos a luchar para tener un sitio más espacioso a costa de eliminar a otros o será la ética de la fraternidad, la aproximación en los estilos de vida de todos los habitantes del planeta la que haga posible que podamos vivir en paz. Curiosa coincidencia de caminos, el económico y el ético, caminos que hoy parecen resultar tan alejados. En el futuro estarán condenados a entenderse para que la humanidad no quede condenada una vez más en su torpeza.

Acerca del autor

Fermín Gassol

Director de Cáritas Diocesana de Ciudad Real

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