Hace cuatro años, por Manuel Buendía

Han pasado cuatro largos años y de nuevo el próximo domingo tenemos una cita en las urnas. La vorágine de la campaña electoral nos ha vuelto a

voto

Han pasado cuatro largos años y de nuevo el próximo domingo tenemos una cita en las urnas. La vorágine de la campaña electoral nos ha vuelto a sumergir en los debates, los slogans y las frases hechas, y una pequeña parte de la población participa de lo que debería ser “la gran fiesta de la democracia”, pero sin embargo una gran mayoría prefiere seguir ignorante despreocupándose de su destino.

Hace cuatro años tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: Presentarme como candidato a la alcaldía de Tomelloso. Tomé esa decisión porque la asamblea de IU de Tomelloso me lo pidió casi de forma desesperada: o me presentaba o no habría candidatura. Di el paso adelante, y me impliqué de la única manera en que yo sé hacer las cosas, algunas personas andamos por la vida sin mesura y sólo sabemos entrar en la piscina desde el trampolín.

He de reconocer que la experiencia fue muy bonita. Tuve que aprender a hablar en público, a saber transmitir mis ideas y a debatirlas con rigor pero sin vehemencia. Tuve, así mismo, que aprender cómo funcionan los ayuntamientos, empaparme de legislación y de política local, escuchar a los vecinos y conocer sus problemas e inquietudes. Entre precampaña y campaña pasé dos meses con una apretada agenda: Entrevistas en radio y televisión, grabaciones de spots, ruedas de prensa, reuniones con colectivos, etc.

La experiencia vivida fue muy importante para mi crecimiento personal, pero también descubrí que el ejercicio de la política es una actividad  que no va con mi carácter ni con mi forma de ver la vida. Mucha gente me ha preguntado el motivo por el que ha abandonado toda actividad política, y sólo puedo decir que mi vida es más plena ahora, cada cual debe dedicarse a aquello que le hace feliz, y yo ahora estoy en el camino correcto para mí.

A pesar del gran trabajo de mis compañeros, la campaña fue una carrera de fondo en la que me sentí muy solo, las circunstancias entonces eran muy distintas a las de ahora, en las que la asamblea local de IU tiene un grupo muy fuerte y cohesionado, porque hacer una campaña electoral sin recursos económicos, y con poca gente, te obliga a multiplicarte hasta el infinito.

Ahora, cuatro años después, veo la campaña desde la distancia, pero con la mirada personal de la experiencia vivida. Los candidatos repiten una serie de fórmulas y tópicos aprendidos, e intentan llegar con sus mensajes a una ciudadanía, que en la mayoría de los casos ya tiene el voto decidido, también intentan convencer a aquellos que no suelen votar, y que seguramente seguirán sin hacerlo, y al final de ésta carrera, en la que las escuderías no tienen todas los mismos recursos, el resultado será casi el mismo de siempre, porque la implicación del pueblo en la resolución de los problemas de la comunidad es mínima, y porque en ésta nuestra tierra somos poco predispuestos para el cambio, y ni siquiera estando con el agua al cuello hacemos un esfuerzo para no ahogarnos, pensando que si movemos los brazos para nadar el agua nos tragará.

Nuestra democracia necesita urgentemente una revitalización, la implicación de los vecinos en los asuntos públicos es necesaria, la participación ciudadana no debe limitarse a ir a echar un voto en la urna cada cuatro años. Por otra parte los partidos políticos deben cambiar el chip, y dejar de comportarse como vendedores con un puesto en el mercado en busca de clientes. Los partidos políticos deben de ser los transmisores de ideas y soluciones en línea con esas ideas, y no convertirse en sectas en las que el ideario es “o estás conmigo o estás contra mí”. Por supuesto que es necesario que los votantes sepan que cosas defiende cada partido político, exigirles que les expliquen el programa, y que se comprometan a llevarlo a cabo de manera seria. Así mismo los votantes deberían recordar los compromisos incumplidos por aquellos que votaron, pero los humanos somos tan indignos que preferimos esconder la cabeza en la tierra, y seguir votándoles antes que reconocer que nos hemos equivocado.

El panorama en Tomelloso se presenta a priori atractivo; hay cinco candidaturas, y puede que las cinco tengan posibilidades de entrar. Por primera vez en unas elecciones municipales se presentan en Tomelloso dos candidatas mujeres, y eso que debería ser normal, aquí es una excepción. Personalmente espero que el PP no saque mayoría absoluta, porque si no la mayoría absoluta aquí se convertiría en mayoría absolutista, algo que ya está ocurriendo, pero me temo que incluso en el caso de que no fuera así, lo que ocurriría sería aquello que dijo Tomasso di Lampedussa en “El Gatopardo”: CAMBIAR TODO PARA QUE NADA CAMBIE.

Quiero animar a todos los ciudadanos a participar de la fiesta, de manera libre, meditada y coherente, y si deciden no votar que sea por convicciones ideológicas, y nunca por despreocupación. Yo; aunque no participe de manera activa, tengo claro mi voto, como siempre lo he tenido.

Acerca del autor

Manuel Buendia

Es un reconocido y prolífico pintor. Desde 1978 en que colgó cuadros en su primera exposición, hasta este año que ha participado en el homenaje a Juan Torres Grueso, ha participado en un sinfín de exposiciones, individuales y colectivas.
También es cocinero, ha recibido algunos premios gastronómicos y reseñas en guías de ocio y prensa de Málaga por su labor gastronómica.

1 Comentario

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  • Que buena generación y que peña tan guapa y brillante la de Manuel,gas a fondo Manuel,por los que se quedaron,pero que siguen estando,y que leñe,por nosotros,un abrazo,gracias a dios se te entiende todo.

    uno mas

    Saludos al mejor pueblo del mundo,eeeeeee del mundo.

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