Yeguada Los Arcangeles

Un feliz casado se encuentra por la calle a un amigo de la infancia al que no había vuelto a ver; feliz del encuentro le invita a visitar su casa. Hombre amante del arte era poseedor de una estimable colección de pinturas que siempre mostraba satisfecho a cualquier visitante. Iniciado el recorrido por las distintas obras el invitado reparó en un cuadro y comentó ¡Que señora más fea! El anfitrión estupefacto no pudo evitar decir al amigo quien era  la  protagonista del cuadro, a la que iba a conocer en unos momentos. ¡Oye que es mi esposa!  ¡Ah, pues entonces, no! es que me he expresado fuera de contexto; no sabemos el grado de satisfacción que obtuvo con esta respuesta  el marido, sabedor de que su esposa, inteligente y virtuosa era más fea que Picio.

Las frases políticamente incorrectas tienen a veces incómodos e insalvables inconvenientes. Cuando escuchamos en los discursos frases o razonamientos que por mor del acaloramiento, o por simple convencimiento de quien las pronuncia resultan molestas para algunos siendo criticadas a posteriori, la inmediata, en vez de ser consecuentes y valientes con lo expresado, es salir por patas diciendo que esa frase pronunciada y que no gusta se  ha sacado de contexto.  Como suelen ser discursos largos y poco interesantes no es cuestión de perder el tiempo analizando “el contexto” en que se dijeron y la cosa puede tener un pase.

Más difícil es la justificación cuando la frases pronunciadas se dicen en voz baja, “off the record” y mira  por donde ni resultan ser en off ni record sino concisas, claras y como suelen pronunciarse de manera espontánea pensando que las palabras dichas van a esfumarse nada más ser pronunciadas, suelen tener el cariz de auténticas y desahogadas sentencias catapultadas desde lo más profundo del convencimiento de quien las pronuncia y la justificación entonces además de anacrónica  se convierte en un enojoso imposible.

Estamos en un mundo donde la intimidad no puede existir. Continuamente somos fotografiados, observados por “misteriosos satélites” que lo saben todo de nosotros,  eso sí, según el contexto en el que vivamos. No se respeta ya la privacidad de nada ni de nadie….que no quiera tenerla. Una de las asignaturas pendientes de los políticos y personajes de la farándula sería enseñar a los técnicos de sonido e imagen como han de manejar a estos indiscretos aparatos haciéndolos enmudecer cuando estén encendidos…fuera de contexto.

Caja Rural Castilla-La Mancha – Donde Quieras

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