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Enrique Cepeda, director general de Virgen de las Viñas Bodega y Almazara

Hace un par de semanas que Virgen de las Viñas Bodega y Almazara dio por acabada la vendimia del 2017. Una campaña que se ha caracterizado por su adelanto, por su menor cosecha con respecto al pasado año y por el precio de la uva. Charlamos con el director general de Virgen de las Viñas, Enrique Cepeda, quien puso en valor el esfuerzo de la entidad —agricultores, técnicos, junta directiva y empleados—  por la obtención de un producto de calidad que ocupe mercados.

—Acaba una campaña de vendimia que, como poco, ha sido muy particular, sobre todo por el adelanto de la misma.

—Todas las campañas tiene una característica y la de este año ha sido el adelanto. En Virgen de las Viñas adelantamos el comienzo una semana y después de ver como entraba la uva, podríamos haber adelantado algunos días más. Ese adelanto ha permitido, lógicamente, acabar antes. Así, el 30 de septiembre el grueso de la vendimia ya estaba acabado algo que llevaba sin ocurrir bastantes años. Como a nuestros socios les gusta alargarse hemos acabado el 11 de octubre, yo siempre digo que nuestras vendimias duran 60 días, un dicho que se va cumpliendo.

—Aparentemente ha sido una recolección tranquila.

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—La verdad es que una vendimia tranquila no ha sido, siempre hay factores que nos dan emoción en las campañas. Lo que sí es cierto es que no ha sido de reivindicación, ni de protestas con respecto al precio de la uva. Los sindicatos agrarios han hecho una pelea que creo que está muy bien hecha y con respecto al agricultor si es cierto que ha sido una vendimia serena. Serena porque los precios han acompañado. Las tablillas empezaron con precios más altos que el año pasado, aunque un poco sorprendidos porque el precio era mayor que la prevista reducción de producción. Durante el mes de septiembre esos precios fueron aumentando aún más reforzando la tranquilidad del agricultor.

—¿Con una buena calidad de la uva?

—Ha sido un año con muy buen grado y con la uva muy sana. Desde el punto de vista agrícola y técnico ha sido una campaña muy buena. Los primeros clientes que ya están llegando a la cooperativa se muestran sorprendidos de la calidad del vino. Con un verano tan seco se esperaban más desequilibrios y menos aromas pero la reducción de cosecha ha hecho que esas calidades mejoren. Tal vez la acidez un poco baja, algo que empieza a ser un fenómeno habitual, que hemos tenido que corregir.

—Las organizaciones profesionales denunciaron fraude en el sector, ¿cuál es su alcance?

—Asaja fue valiente saliendo a los medios de comunicación notificando la denuncia que hizo. La Consejería recogió el guante, de una forma necesaria porque la existencia del fraude era algo que se rumoreaba en el sector, haciendo inspecciones. La Fiscalía se ha puesto de lado de la Consejería y la Guardia Civil también se ha involucrado en el asunto. Creo que tarde o temprano esto va a tener nombres, que es lo que el sector necesita. No se puede dejar en el aire que hay fraude y no saber quien lo ha cometido. Esperamos que se resuelva pronto, que aparezcan los nombres y se acabe esa parte que ataca la persistencia del sector.

—¿Se pueden apreciar ya los resultados de las medidas de calidad implantadas en Virgen de las Viñas?

—Ya se pueden comprobar, sí. En primer lugar se aprecia en que el agricultor está cambiando sus criterios de vendimia. Antes se vendimiaba por grado y se acabó pero desde que la acidez forma parte de esos parámetros valorables, el agricultor piensa en grado y también en acidez. Hizo una vendimia experimental y ya el año pasado fue el primero que lo hicimos y lo hemos trasladado a la liquidación.

Este segundo año donde hemos visto el mayor efecto ha sido en la reducción de uva de segunda y tercera calidad. El año pasado tuvimos un 8 por ciento de uva se segunda y este hemos tenido un 6 por ciento. Hemos bajado dos puntos en uva de segunda, un punto y medio en uva de tercera calidad y hemos subido tres puntos y medio en uva de primera calidad. Eso ha sido posible porque el agricultor entiende que ciertas zonas no hay que esperar al grado, hay que tomar la decisión por la acidez. El segundo de los resultados lo vamos a ver en el precio de las uvas.

Todo esto ha supuesto un esfuerzo importante, no solo para la bodega, también para el agricultor y eso da calidad para que producto de Castilla-La Mancha ocupe mercados.

—Ha sido una cosecha inferior a la del año pasado, ¿cuál ha sido la reducción de Virgen de las Viñas Bodega y Almazara?

—Vamos a tener dentro de poco una Asamblea con los socios en la que les vamos a explicar que la reducción de cosecha ha sido del 14 por ciento. Siempre hemos sido un poco opacos con el dato de la cosecha pero este año era muy importante comunicarlo porque estamos haciendo inversiones que en un momento puede ser que no se entiendan si no conocemos los datos que hay detrás. Estamos ampliando el almacenamiento en una campaña que se ha reducido la cosecha, pero vamos a estar en obras aproximadamente tres años y medio. Son ritmos de obras lentos para que éstas se puedan amortizar, estamos previendo lo que va a ocurrir en próximos años.

Es que con una cosecha asimilada a la de 2012, la más corta de la historia, hicimos 130 millones de kilos. Este año, la producción de España va a ser similar a la de 2012 y nosotros vamos a alcanzar 200 millones, casi 70 más que ese año. En condiciones favorables la cooperativa vuelve a producir 250 millones de kilos y hay que tener capacidad para dar respuesta a esas nuevas plantaciones de los socios y defenderlas en el mercado correctamente.

—¿Nos puede contar las inversiones que está llevando a cabo Virgen de las Viñas?  

—Ahora mismo tenemos en marcha tres inversiones muy potentes. El primero es la ampliación de envase, se han eliminado las tinajas y se está ampliando en 42 millones de litros con depósitos que estén dentro de una nave para que no haya que gastar electricidad en su refrigeración. Y es que cada vez más nuestros clientes son consumidores anuales, son embotelladoras que se llevan el vino poco a poco que quieren que el producto se les conserve en perfectas condiciones.

Otra es la ampliación de la embotelladora. La actual tiene ocho años y hemos alcanzado su tope de producción trabajando en tres turnos durante 7 u 8 meses. Vamos a poner otra más grande. Y lógicamente, si aumenta la capacidad de embotellado hay que aumentar el almacén, por lo tanto se va a construir una nave.

Y la última es la ampliación de la depuradora para cumplir la legislación y no comprometer el futuro de las familias que traen aquí las uvas.

—Desde el sector se aboga por la unión de cooperativas pero parece que con Virgen de las Viñas no fructifica ninguna.

—Hablamos muchos de las fusiones y todos tenemos claro que el sector tiene que unirse. De una forma u otra hay que ganar estructura para salir el mercado exterior. Y cuando hablo del mercado exterior no me refiero solamente a Europa, que ya la conocemos, hay que ir a los futuros nuevos centros de consumo. Asía, aumenta sus extensiones de viñedo, sus producciones de vino y su consumo. El vino se consume en todo el mundo, el efecto globalización es increíble, tenemos clientes en países África que nunca hubiésemos pensado poder tener.

Las uniones permiten salir al mundo a vender nuestro vino. Pero después nos ponemos a mirar cuentas, a pensar en las dificultades que se nos plantean y no acabamos de materializar ninguna unión. Hemos hablado con muchas cooperativas, hemos contemplado proyectos muy interesantes, ahora estamos contemplando uno, pero los años que el vino se vende bien y fácil, es muy difícil convencernos de que las uniones son necesarias.

—Todo el mundo habla del vitivinícola como un sector puntero y de un importante peso económico para la región, ¿qué opina usted?     

—Sinceramente, creo que el sector ha avanzado muchísimo tecnológicamente. Tenemos clientes de Francia e Italia que se sorprenden de la capacidad tecnológica de España. Hay excelentes medios humanos, gente con mucha experiencia en la elaboración de vinos y en el manejo de esas tecnologías y en la gestión. El campo se ha modernizado, y mucho, una reestructuración importante y la trasformación de secanos en regadíos. Donde yo creo que debemos seguir trabajando es el la comercialización, con ideas innovadoras que nos hagan ganar los mercados.

—Y para acabar, ¿cómo se presenta la campa de la aceituna?

—Vamos a comenzar de inmediato a recoger la variedad arbequina. Valoramos comenzar la recogida de la variedad picual entre el 6 y el 11 de noviembre. Todos los productos han venido adelantados este año, la falta de agua ha adelantado los cereales, el melón y la sandía, la uva casi un mes y la aceituna viene otro mes adelantada. Y, además, con reducción de cosecha. Va a ser una campaña complicada, en Túnez se prevé un incremento increíble de cosecha, esos contingentes van a llegar a Europa sin aranceles propiciando que el precio sea inferior al de la campaña pasada, a pesar de la reducción de producción.

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