Yeguada Los Arcangeles

Soñar…no cuesta nada

Menuda sería la secuencia económica con la que podríamos soñar, de cine vamos; ya quisieran muchos directores del “cine político y económico” poder rodar hoy una escena tan completa como ésta. Una secuencia en la que apareciera una persona buscando y encontrando un trabajo estable ganando un buen sueldo, pagando lo que debe, gastando después alguna cantidad para endulzar la vida y como final feliz, ahorrando el resto como inversión para el futuro. Para los sesudos estudiosos de la economía sostenible esta secuencia sería como lograr la jugada de póquer soñada, la escalera de color.

Trabajar, ganar, pagar, gastar y ahorrar. En este “juego de póquer” que es la vida, el jugador que tuviera la suerte de llevar estas cinco cartas, resultaría ser siempre el ganador de la partida. Sin embargo la economía social afortunadamente hoy, no es ni una fantástica película y tampoco una minoritaria partida de cartas en la que uno gana, otros pierden y muchos miran. Eso corresponde a una imagen de otros tiempos. La economía se ha convertido hoy, adiós gracias, en una asignatura de solidaridad colectiva.
Porque en esta película tan realista y actual como es la economía actual, “los actores y jugadores” somos todos, “las escenas que hay que rodar” se cuentan por millones y todas han de estar relacionadas en esta “película coral”. Por eso es tan difícil dirigirla y poderla jugar. Hoy en cada jugada, o todos ganan o todos pierden; curioso juego dirán ustedes pero así se presenta hoy esta realidad social.
Cuando uno de los cinco eslabones falla, “la escalera de color” se rompe y las “cuatro cartas” restantes ya no tienen ningún valor. Es lo que ha sucedido precisamente en esta crisis tan inmensa; se ha producido la fractura económica y social de manera irremediable. Hoy la carta que falta en esta “escalera de color” es “la carta del trabajo” y sin ésta, los otros cuatro naipes son cartas que no pueden conformar jugada alguna. Sin trabajo no se gana, ni se paga, ni se gasta, menos aún se ahorra y se invierte. Sin trabajo no se puede jugar a vivir.

Decía un dirigente empresarial no hace mucho tiempo que hay que trabajar más y ganar menos. Craso error confundir profesión con vocación o altruismo. Si trabajando más ganamos menos, gastaremos menos y no ahorraremos nada. Si no ahorramos, no invertiremos y si no gastamos y no invertimos, los demás no ingresarán. Eso es como querer jugar con cartas de la baraja con distinto tamaño. Aumentar el tamaño de unas y disminuir el de otras. Eso es sencillamente una aberración. El secreto es precisamente ese, jugar con cartas de igual tamaño, no importa lo pequeñas o grandes que puedan ser. El verdadero secreto es saberlas jugar adecuadamente.

Al final la solución va a pasar, pues, por encontrar el tamaño idóneo de la baraja que la sociedad debe utilizar para que todos la puedan manejar. No hay otra salida para la supervivencia de esta aldea global. El buen final de esta historia pasará además, por saber calibrar las posibilidades que nuestro planeta tiene para soportar nuestro bienestar; el de todos, no el de unos cuantos que son cada vez menos.
Porque resulta espeluznante y sobre todo peligrosamente retrógrado que empiecen a acentuarse las diferencias entre lo que más tienen y los que tienen menos en una civilización que se entiende por inteligente. Y todo esto sin olvidar que mil millones de estómagos hambrientos están deseando entrar a jugar en esta partida para poder vivir como personas. Porque, o jugamos todos o de lo contrario se romperá la baraja de la paz social.

A estas alturas de esa película en la que se relata toda nuestra historia… hora es ya de que la trama de la insolidaridad quede por desmantelada.

Es el futuro de nuestros hijos lo que está en juego. ¿Hay algo más importante?

Sinceramente creo que no.

(Final de la serie).

Caja Rural Castilla-La Mancha – Donde Quieras

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