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Desarrollo y sociedad del bienestar.

La crisis actual no es cosa nueva aunque sea hija de su tiempo y  circunstancias, que son las que la hacen distinta a las anteriores. La crisis que hoy padecemos tiene un antepasado al que teníamos olvidado o al menos eso parece. Ese bisabuelo tuvo un nombre, tecnificación y un apellido, maquinaria. Un elemento desestabilizador del sistema de trabajo basado en lo puramente artesanal, sistema que confería la necesidad de mano de obra masiva para realizar cualquier trabajo.

Pero todo cambia necesaria y afortunadamente. El mundo laboral también ha modificado su aspecto a través de la historia a base de la superación de etapas que se han ido cubriendo para atacar después modelos más actuales y en concordancia con la forma exigida para vivir del hombre. Es el ser humano con su mismo avance intelectual quien desestabiliza el equilibrio anterior. Y esa circunstancia repercute de una manera determinante en el estilo y en la filosofía de enfocar la vida, entre las que influyen de manera importante los descubrimientos científicos, técnicos y los conceptos ideológicos…quizá en gran parte consecuencia de los dos primeros.

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La civilización actual no solamente es distinta de las anteriores por los tipos y maneras de realizar unos trabajos que antes no existían, sino por el estilo que esos avances han conferido a la humanidad. El trabajo es pues, hijo de su tiempo y de la mentalidad del hombre que lo utiliza. Al igual que sucediera en el siglo XVIII, con el inicio en Gran Bretaña de la gran revolución tecnológica que dio paso a la posibilidad de realizar trabajos  novedosos y así modernizar al mercado laboral,…el gran reto de hoy está en encontrar otros que devuelvan la estabilidad laboral al grueso de la sociedad.

Si la primera gran revolución acaeció hace doce mil años, cuando el hombre supo sacar partido al suelo, sembrando y cultivando semillas productivas; si la segunda comenzó hace doscientos cincuenta años con la mecanización y de alguna manera, al igual que la primera también sigue influyendo en el modelo productivo,…la tercera gran revolución laboral de hoy, la informatización, es la que va determinar los sistemas y cauces productivos del futuro con la posibilidad de estar presentes y comunicados de manera virtual…pero realizando trabajos reales y útiles para el funcionamiento de la sociedad. La tercera revolución tiene un nombre. Internet. Una manera de trabajar en la que no hace falta la presencia física y en la que no existen intermediarios, almacenes, locales, desplazamientos, ni mobiliario para poder realizar el trabajo, ni el negocio.

Continuará

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