De la fría y oscura nada I, por Fermín Gassol

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1º “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo”.

Stephen Hawking mantiene que el origen del universo posee una explicación física y probablemente tenga razón; es más, un origen material de otro tipo no parece tener ninguna lógica. Ahora bien, decir a continuación que por eso Dios es una redundancia para explicar el origen del universo es ya harina de otra ciencia y de otro saber, Dios u otro concepto que escape a lo meramente empírico.

Porque con esa afirmación, Hawking, lo que pretende es explicar un fenómeno que es meramente físico en sí  y que no atañe por tanto a otras cuestiones de distinto orden y que hacen referencia a otras esferas del saber; en el fondo Hawking con ese interés por demostrar que todo es pura física, que todo lo demás es consecuencia de una especie de “ley física original” confunde el concepto de origen del universo con el origen de la existencia, de todo lo que realmente existe; con esa afirmación universal no solo pretende ningunear ya “lo divino” sino también todo lo que hace referencia a lo abstracto y a lo transcendente haciéndolo en base a un descubrimiento, el suyo, que corresponde a otro ámbito, a la esfera de lo comprobable o evidente.

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Hawking sostiene además que la materia proviene de la nada como un fruto de la casualidad. La nada y la casualidad, dos conceptos que, por su propio significado no parece puedan ser relacionados. La nada es la “ausencia”  mientras que la casualidad es “presencia coincidente” aunque pueda resultar difícil, de unas realidades, llamémoslas como queramos, pero que ya son y existen. De lo contrario estaríamos ante algo parecido a un parto realizado por alguien que es estéril, algo absurdo.

2º “Cuando una persona sufre de una alucinación se le llama locura. Cuando muchas personas sufren de una alucinación se le llama religión”.

Richard Dawkins y el arzobispo de Cantérbury Williams protagonizaron un debate en la Universidad de Oxford, en el que se trató el tema de la conciencia. En ese diálogo que se torna sin fin entre Ciencia y Fe, hablaron de este concepto diferenciador fundamental de la persona, al cual Dawkins no encuentra explicación desde su postura evolucionista. Una huella que marca siempre el comportamiento de todo hombre y que no es producto de una evolución, de una condición física o biológica, sino de su libre capacidad de decisión.

El problema antropológico para el ateo que busca honestamente la verdad del origen de la existencia y en concreto del hombre en la pura evolución, se encuentra precisamente en esa posibilidad de preguntarse sobre su origen. Que el hombre sea el eslabón de la creación que sigue al orangután o al chimpancé no es un problema actualmente para la Fe, es más, tiene una lógica aplastante que el hombre sucediera al primate más evolucionado; que el Creador preparase la llegada del alma en un cuerpo suficientemente dotado de capacidad para albergarla.

Sin embargo lo que si tiene que admitir Dawkins y cualquier honesto científico es que, “en un determinado momento”, en esa evolución que se estuvo dando en la escala animal a través de millones de años surgió un discontinuo cualitativamente esencial  desde un punto de vista socio biológico y etológico, que ni se dio antes ni se ha dado después. Porque no es lo mismo que un animal cambiara su forma de andar o su capacidad para sobrevivir a que comenzara a preguntarse, a pensar, a discernir y a optar, es decir a tener conciencia inteligente y ética de lo que es y de lo que hace para responderse a sí mismo.

3º La astrónoma Margherita Hack en una entrevista realizada recientemente, comienza afirmando también de una manera rotunda lo que otros muchos han pontificado a lo largo de la historia desde diversos púlpitos científicos o filosóficos: “Dios es un invento del hombre para  explicar aquello que la ciencia aún no ha conseguido aclarar. Por eso cuanto más progresa la ciencia menos dioses hay y menos espacio queda para la religión”. A la pregunta de ¿usted qué cree? La respuesta no puede ser más indeterminada; al igual que Hawking mantiene que el universo siempre ha existido y siempre existirá, que es infinito en tiempo y espacio, un universo que está en expansión por lo que cada vez será más frío y estará más vacío.

 (Continuará)

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