Ya ves, el mundo es un pañuelo, y no hay nada que se quede en el tintero.

Cada vez duele menos cada mentira.

Cada vez duran menos los momentos de querer más.

Cada vez tengo menos ganas.

Ganas de demostrar, de hacer, de retener, de estar, de pelear, de seguir, de dar de recordar , ganas de ti.

Cada vez que algo nuevo aparece es simplemente otra cosa más que sumar a tu círculo de escusas mentiras e historias que ni tú te crees.

Cada vez recuerdo menos porque me encantabas tanto

Ahora ya me veo, ahora ya no quiero que me duelas más, ahora ya casi no dueles.

Ya me da igual, que te quedes o te vayas para siempre.

Cada día que pasa es un día ganado que antes parecía perdido, que perdí dándotelo a ti.

He aprendido que quien puede quiere, puede, y que lo que parecía dolor solo era una angustia pasajera, por creer que cualquier persona merece la pena. Y la pena no se la merece nadie. Y menos yo.

Ahora ya no estoy triste.

Y eso es algo que aunque sea fácil de escribir, es imposible de describir.

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