Brillante inicio de la Muestra Local de Teatro de Tomelloso con Carpe Diem

Este sábado arrancó la XXIV Muestra Local de Tomelloso —que estará en cartel hasta el 22 de julio— y no podía hacerlo de mejor manera. Con Lope de Vega y Carpe Diem, con el Teatro Municipal lleno y con una ovación de gala para la compañía. El premiado grupo estrenó la versión de su director, Miguel Ángel Berlanga, de la famosa tragedia del Fénix de los Ingenios, con un montaje y una puesta en escena brillantes y novedosos que sorprendieron al respetable.

Pelayo (Ismael Castro) y Marcela (Montse García) —que empina el codo más de lo debido—, son dos titiriteros ambulantes que  van a representar en su retablo la famosa tragedia del Caballero de Olmedo. Ambos nos presentan a las marionetas de los personajes de la obra. Y, como dice el programa de mano, por la magia del teatro, los polichinelas se convierten en personajes de carne y hueso. A partir de ahí, cuando a los títeres, ya actores, les cortan las cuerdas, se inicia la tragedia de Don Alonso (José Luis Lassere), que va a los toros de Medina con su sirviente Tello (José Vicente Martínez) y como todos sabemos, se enamora de la hermosa dama Doña Inés (Lola Blanco). Aun así, es necesaria, durante toda la obra, la mano de los titiriteros que llevan a los personajes, cual si de muñecos sin vida se tratara, al tablado en cada una de las escenas, que nos introducen.

Con solvencia los actores nos van metiendo en esta tragedia, que a veces se torna tragicomedia, ataviados, hay que decirlo, con un magnifico vestuario, diseñado por el propio director de la compañía.  Se trata de una obra de Lope, de las de capa y espada, honor, engaños y, sobre todo, con la prevalencia del destino como fuerza inexorable. El Caballero está lleno de personajes arquetípicos a los que los actores de Carpe Diem saben dar vida. Así, tenemos al honorable padre de Inés, Don Pedro (José María Apio); una trotaconventos siniestra y fullera, Fabia (Cristina Marín); la hermana y consejera de la protagonista, Doña Leonor (Montse Quevedo); una criada excesiva y graciosa, Ana (Mercedes González). Y, por supuesto, los malos, que son cobardes y traicioneros, no en vano se trata una obra de Lope de Vega, Don Rodrigo (Ángel Berzosa), el antagonista de Don Alonso y su amigo y mal consejero Don Fernando (Miguel Ángel Perales). El respetable aplaudió muchos cambios de escena.

Durante dos horas Carpe Diem nos llevó por esta tragedia romántica (a pesar de la época en la que se escribió) hasta alcanzar el clímax, a nuestro parecer, en la fatídica escena en la que Don Alonso, llegando a su ciudad desde Medina  oye el romance que augura la muerte del Caballero de Olmedo, planteada de una manera sorprendente. Por ponerle alguna pega al montaje, hubo momentos en los que no se oían muy bien las voces de los intérpretes y eso, despistaba de la trama al público.

Cuando cayó el telón, después en realidad, porque en ese momento aparecieron en escena Marcelo y Pelayo, el público premio a Carpe Diem con una ovación de gala, muchos puestos en pie.

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