Ajedrez: Tomelloso consigue tres títulos regionales en Ciudad Real

Raúl Moreno, Sub-16; Adriana Domínguez, Sub-10 y Beatriz Jiménez Sub-8

“Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos.” Ray Kroc

En 1255, Alfonso X decidió fundar una ciudad en una nueva ubicación, a 9 km de Alarcos, en la aldea conocida como Pozuelo Seco de Don Gil. El territorio era el corazón de los dominios de la orden militar de Calatrava. Se le dio el nombre de Villa Real.

Los caballeros sub-8 de la Orden de Tomelloso lucharon en singular batalla contra los ejercitos llegados de todos los confines de la región manchega. La dama Beatriz Jiménez, repitió su título del año anterior como mejor princesa pero no pudo vencer a nuestro particular dragón y el campeón de Bargas (Teo Adrian) consiguió el trono de la categoría. El joven príncipe Javier Rosado con ayuda de sus tropas conquistó la segunda posición en este torneo sin par. Los muy nobles Francisco Javier Martínez, y los hermanos Lahoz, Gonzalo y Roberto, dejaron escritas grandes hazañas llenas de valor y coraje.

El rey sabio mandó escribir el “Libro de los juegos de ajedrez, dados y tablas” entre 1252 y 1284. Está dividido en siete partes claramente separadas. Hay una evidente presencia de la numerología mística en toda la obra alfonsina, y el tratado de los Juegos no es ninguna excepción.

La corte estaba asombrada por el buen hacer en el juego de las 64 casillas de Adriana Domínguez, que se convertía en la reina de estos combates al ser la campeona femenina que más cerca estuvo de la gloria del campeonato absoluto, solo superada en la justa, por el paladín de Valdepeñas Santiago David Diaz. Los azules abanderados de Tomelloso, Álvaro Navarro, Juan Jiménez y Alecsandru Ioan Stefan, dejaron bien alto el pabellón de su tierra, demostrando gran destreza y dominio de las combinaciones de ataque.

La primera parte, la más extensa del tratado de los juegos, está dedicada al ajedrez, y abarca desde el folio 1 al folio 64r. Tanto folios como cuadros tiene el tablero. Tampoco parece casual que en la parte final de la compilación de problemas se observe una necesidad para alcanzar el mágico número de 64 folios dedicados al juego. En toda esta sección, las páginas llevan arriba el encabezado “Libro del Acedrex”.

En esta edad el chico decide si será jugador de ajedrez. Necesitará un buen monitor y un buen padre que guíe sus pasos. Hace falta muchas horas de trabajo para aguantar la presón de una partida de más de tres y cuatro horas.

Nuestra joven tropa sub-12 adiestrada a la usanza de los Tercios de Flandes no titubeó ante el fuerte desafío. Miguel Castro (3.5 puntos), Pablo García y Sergio Belda (3), Marta Jimenez (2,5), Gonzalo Rodrigo, Vicente Rosado (2) y Álvaro Moreno (1.5). Nuestro joven capitán Raúl Navarro (4.5) anduvo luchando en prímera línea del frente, comprobando la ferocidad de esta lucha silenciosa, para conseguir una quinta posición muy trabajada.

El movimiento más limitado del alfil y de la alforza (lo que conocemos por dama a raíz de la transformación del siglo XV) hacía que las partidas de los grandes jugadores árabes fuesen comparativamente más lentas y prolongadas en su desarrollo que lo son en la actualidad.

En la preparación del ajedrecista se estudian lineas concretas de algunas aperturas. Y a veces estas posiciones se las encuentra el jugador en partidas reales. Álvaro Ramírez puede dar fe de ello en su partida de la segunda ronda contra uno de los favoritos a la victoria final, una sínfonia de ataque de peones en el flanco del rey, con una combinación final espectacular tras el error definitivo, (24 …. g6?, 25 Dh4 …) anticipando mate imparable.

 

Nuestro jugador alcanzó la cuarta plaza del sub-14 con 4.5 puntos afianzandose entre los mejores de la categoría. Jorge Rodrigo fue duodécimo con 4, Pedro Javier González consiguió 3 y Jesús Redondo 2.

Muchos de los problemas transcritos en el Libro del Acedrex de Alfonso el Sabio tienen su origen probable en alguna partida real suya, como el número 60. Pero la fuente, con mucho más importante, de la compilación alfonsina es el tratado de Abu-Bakr Muhammad ben Yahya as-Suli, la más grande personalidad del ajedrez árabe.

 

Se hace duro a veces, para un adolescente, abandonar la vida cómoda de la “play” para adentrarse en los enredados vericuetos del cálculo de variantes o análisis de posición, aunque sea solamente un par de horas. Los amigos, los compañeros lo hacen ameno. Raul Moreno sonreía de oreja a oreja la última noche del torneo. Tal vez visualizaba ya en su interior las ventidos jugadas que demolerían el muro de piedra de Victor Noblejas y le harían campeón regional sub-16 la mañana siguiente.

 

Santiago Benito, consiguió siempre posiciones ventajosas, con opciones de todo en la quinta ronda frente a Emilio Sánchez; un poco los apuros de tiempo y sobre todo la madurez y el buen juego del ex-campeón de Almansa lo dejarían en una mas que digna décima posición. José Perales concluiría este duro campeonato con 2.5 puntos.

Los compositores de problemas árabes no daban importancia al número de jugadas necesario para ganar, sino a la belleza de la idea. Por regla general, ésta consistía en un ataque de mate al rey enemigo.

Juan Jiménez conseguiría la proeza de vencer a Javier Valdepeñas, favorito al título de esta categoría; Javier Órtiz compensó la diferencia de nivel con sus rivales con grandes dosis de pundonor y valentía. Miguel Perales desplegando serenidad y dominio de la posición, estuvo a 30 segundos de la gloria en su partida con el campeón Pablo Tárraga, una ligera imprecisión le dejó a las puertas del pódium.

Enhorabuena a todo el equipo, padres, monitores y jugadores.

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