A la cálida luz del Dios cristiano I, por Fermín Gassol


Después de todo lo que llevamos rezado sólo queda preguntarnos por aquello que encierra y significa lo específico y único de que dimana todo el hermoso regalo de la Fe.

¿Podemos llegar a saber, a conocer quién es el Dios cristiano? Podemos acercarnos a saber quién es conceptualmente; sin embargo conocerlo, solamente lo podremos hacer si pensamos, amamos y oramos, si contemplamos, si vivimos permanentemente en su presencia y nos dejamos invadir por Él.

¿Quién es el Dios cristiano? La pregunta, realizada a un místico no tendría como respuesta el contenido del sesudo, académico y teórico estudio filosófico y teológico sobre unos complejos conceptos, sino que sería la fluida y serena, la sencilla y profunda expresión de una experiencia vital alimentada por la entrega completa a la voluntad de Dios y sumergida en la gozosa contemplación de su Misterio más íntimo y dinámico, el Misterio de la Trinidad.

Sabemos que el Dios cristiano no es una creencia subjetiva, una idea filosófica o vital por muy perfecta o humanista nos pueda parecer, no es tampoco el resultado de un proceso cultural, dialéctico, afectivo, intelectual o volitivo de nuestra mente. El Dios cristiano no es un dios religioso, cerrado en sí mismo, lejano y por lo tanto inalcanzable y extraño al hombre.

¿Quién es el Dios cristiano? El Dios de los cristianos es un Ser que habla e interpela al hombre y actúa en él respetando su libertad. “Movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía” (DV. Nº 2) Un Dios Único y Personal que sale al encuentro amoroso del ser humano al que ha ido dando a conocer su intimidad a través de su historia.

En la Tradición Histórica de Israel, Dios es, sobre todo el Autor de la Alianza, Dios Misericordioso y fiel, ”Dios de los padres” (Dt. 26,5-9).

La culminación de la Revelación llega con la encarnación de Jesucristo en quien Dios se ha manifestado plenamente como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

“Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley para rescatar a los que se hallaban bajo la ley y para que recibiéramos la adopción divina. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama Abba, Padre. De modo que ya no eres esclavo sino hijo, y si hijo, también heredero por voluntad de Dios”. (Gál, 4,4-7)

Dios se nos revela como el Dios Redentor de todo el género humano en la Persona Encarnada de su Hijo transformando la ley de Moisés en la Ley el Espíritu como Don universal y gratuito estableciendo la historia del hombre como la gran Historia de la Salvación. El Dios cristiano es un Dios Único en su Naturaleza y Trino en Personas que resultan inseparables en su ser y en su obrar.

(Continuará)

Acerca del autor

Fermín Gassol

Director de Cáritas Diocesana de Ciudad Real

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