El poeta Ricardo Bermejo Álvarez. Foto: La Opinión

Ricardo Bermejo Álvarez (Fuente de Cantos, Badajoz, 1961) ha obtenido el premio de Poesía “José Antonio Torres” de la Fiesta de las Letras con la obra “Configuración”. Bermejo, que reside en San Fernando (Cádiz), es autor de una amplia obra poética, resuelta en soledad, heterodoxa y versátil, por la que ha sido distinguido con diversos premios: Arcipreste de Hita, Ateneo Jovellanos, Gerardo Diego, Ernestina de Champourcin, Gabriel Celaya, Antonio González de Lama, Leonor, Mario López, Paco Mollá y Salvador Rueda.

Pregunta: —Usted es un laureado poeta, ¿qué supone recibir un premio en la Fiesta de las Letras de Tomelloso?

Respuesta: —Siempre es grato que reconozcan tu trabajo; si bien, constituye además un plus que ese reconocimiento esté avalado por un jurado excelente y que todo esto ocurra en el marco de unos premios consolidados, como son los de la Fiesta de las Letras de Tomelloso.

P: —Uno de nuestros grandes poetas también nació en Badajoz, Félix Grande…

R: —Conocí personalmente a Félix; disfruté de su presencia, su poesía y su conversación en un par de ocasiones, las dos en la provincia de Cádiz, donde vivo.  Además de su palabra escrita, me cautivó la afable serenidad de su voz en la conversación y ese saber escuchar tan propio de los flamencos. Todo un lujo, un lujo memorable y necesario.

P:—Lleva escribiendo prácticamente toda la vida, ¿cómo llega a la literatura?

R: —Por el único camino posible, el de la lectura. La cuestión es en qué momento de la vida llegan el deslumbramiento y el alumbramiento, esto es, el asombro por lo recibido y la consciencia de dar una versión propia de los hechos y las emociones. En mi caso, todo llegó temprano. No obstante, la mía ha sido una experiencia guadiana al par que heterodoxa, nada profesional ni académica.

P:—¿Sólo cultiva poesía?

R: —Con algún rigor y alguna expectativa, sí. Y no me cansa. Continúo aprendiendo, dejándome llevar y acompañar.

P:—¿Qué va a encontrar el lector en “Configuración”?

R: —Quien se acerque a estos versos encontrará una muestra de esa experiencia heterodoxa que acabo de confesar, un poema surgido como reacción intimista y serena ante la propagación, por tierra, mar y aire, de un eslogan tan taxativo como “Hazte oír”, referido a la anatomía y, sobre todo y en el fondo, a la ontología del prójimo. Hablaba más arriba de la necesaria facultad de saber escuchar. En este poema, me pongo en el lugar del otro y, desde la primera persona, lo escucho, me escucho. Y desoigo el ruido.

P:—La Fiesta de las Letras de Tomelloso es un referente literario y artístico ¿Qué le parecen iniciativas como esta? ¿Había participado antes en ella?

R: —Sí. Ya había enviado mis naves en varias ocasiones. La empresa lo merece. En cuanto a la primera de estas preguntas, las iniciativas culturales deberían ser de obligado cumplimiento para todas las administraciones. En su caso, Tomelloso puede sentirse satisfecho. Sesenta y siete ediciones, hasta la fecha, de una fiesta consagrada a las letras son la mejor carta de presentación de un municipio.

P:—¿Conoce Tomelloso? ¿Sabe de su fama artística y literaria?

R: —He estado de paso, e incluso he pernoctado en alguna ocasión. Su fama artística y literaria ha sido y está siendo magníficamente administrada, conque es difícil no saber de ella. Más allá de sus artistas consagrados, de Plinio, de los melones y del vino, he  coincidido un par de veces con el poeta tomellosero José Pozo.

P:—¿En qué anda metido actualmente?, si se puede contar, claro.

R: —Ordenando, revisando y corrigiendo lo escrito en los tres o cuatro últimos años. De vez en vez, hay que echar un vistazo a la papelera de reciclaje.

 

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